El legado visual de las Américas registran los rostros de hombres, mujeres, niños, negros, indígenas, así como el paisaje y la cotidianidad sorprendente e impredecible de un continente que ahora puede mirarse así mismo con dignidad e imaginación en el espejo eternamente fugaz, profundamente humano y construido con la fuerza expresiva y la honestidad personal de Leo Matiz.
El legado visual de las Américas registran los rostros de hombres, mujeres, niños, negros, indígenas, así como el paisaje y la cotidianidad sorprendente e impredecible de un continente que ahora puede mirarse así mismo con dignidad e imaginación en el espejo eternamente fugaz, profundamente humano y construido con la fuerza expresiva y la honestidad personal de Leo Matiz.