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La Fundación

La Fundación Leo Matiz, la memoria contra el olvido

Actividades de la Fundación Leo Matiz

(Vídeo en la sede de México)

Al empezar la década de los años noventa, Leo Matiz y su hija Alejandra, pensaron en preservar la obra de Matiz, más de un millón de negativos para organizarla y divulgarla. Ella vivía en Italia y él en Colombia, pero se dieron a la tarea de hacer realidad su sueño. Iniciaron las exposiciones en el viejo continente, editaron libros y comenzaron el proceso de selección de los trabajos para el archivo. Solo hasta abril de 1998 se legalizó la Fundación Leo Matiz, que conformaron con el periodista y escritor Miguel Ángel Flórez, crearon los estatutos de una empresa sin ánimo de lucro que busca preservar y divulgar en el ámbito nacional e internacional, el trabajo de quien fue el fotógrafo colombiano más importante del siglo XX, por su calidad artística y el valor histórico de sus obras.

El amplio y variado archivo de fotografías, negativos, caricaturas, imágenes publicitarias, han sido clasificados y organizados, para exponerlos en importantes museos del mundo y además reproducirlos para que entidades públicas, privadas y el hombre corriente, accedan al trabajo de un reportero gráfico que supo realmente contar historias a través de la imagen.

En nueve años, la Fundación ha realizado exposiciones intinerantes y temáticas de la obra del fotógrafo colombiano en Europa, Asia y América, sin dejar a un lado las actividades didácticas que permitan no sólo dar a conocer el trabajo del artista sino realizar foros, conferencias, conversatorios sobre la fotografía. Así mismo ha buscado acompañar las muestras con catálogos escritos por expertos y periodistas, realizar visitas guiadas, organizar ciclos de cine en los cuales participó Matiz y también ha puesto a disposición del público Cds interactivos.

En el campo editorial, la obra del artista ha sido difundida a través de varios libros, los tres primeros editados aún cuando no se había formalizado la Fundación. Se inició el proyecto, en Italia, con Leo Matiz Fotografía (Art Studio Edizioni, Milán 1992) con 144 páginas y 112 fotos del artista y textos de Alejandra Matiz, Lanfranco Colombo, Attilio Colombo, Edgardo Pellegrini y testimonios de Alvaro Mutis, José Font Castro y Plinio Apuleyo Mendoza. Dos años después se lanzó El tercer Ojo (Ediciones Gama, Bogotá, 1994) con textos de Alejandra Matiz, el profesor y curador italiano Attilio Colombo, testimonio del escritor Álvaro Mutis, el diplomático y periodista Plinio A. Mendoza y de José Font Castro. A los cincuenta años de la polémica suscitada en México entre el muralista David Alfaro Siqueiros y Leo Matiz por los créditos que el pintor le negó al fotógrafo colombiano, se publicó Matiz-Siqueiros cincuenta años después (Ediciones Giubbe Rosse, Florencia, 1997), con escritos de Martha Canfield, Fiorenzo Smalti y Edgardo Pellegrini. Y, después de constituirse la Fundación, circuló La Metáfora del Ojo (editado con el apoyo del Ministerio de Cultura –1998-), escrito por Miguel Ángel Flórez, Los hombres del Campo (Editado en México –1998-), El ojo divino (Ediciones De Luca, Italia, 1999). Este año, con el tema de Frida Kahlo, se hará una publicación en el Japón, y se planea realizar otra sobre el legado visual y artístico de Leo Matiz con el departamento de Magdalena.

La promoción internacional de la obra de Leo Matiz, realizada por su hija Alejandra Matiz, Presidente de la Fundación Leo Matiz, contó durante el año 2008 con uno de sus éxitos más resonantes, al ser incluidas cuatro fotografías del reportero colombiano en la colección fotográfica del Museo de Arte Moderno de New York, MOMA, y exhibida en la reciente muestra de esa institución denominada “Nuevas adquisiciones Latinoamericanas”.

El libro Macondo visto por Leo Matiz, Bogotá, 2009, publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, se realizó como complemento a la exposición itinerante Macondo visto por Leo Matiz, la cual reúne cincuenta imágenes que sintetizan la visión del fotógrafo colombiano Leo Matiz sobre el trópico y el área cultural del Caribe colombiano y las cuales han sido exhibidas en Tokio, Ciudad de México, Montreal, Toronto, La Habana y Santo Domingo.

Una de las últimas aventuras editoriales de la Fundación Leo Matiz ha sido la publicación del libro realizado en Italia -“El México de Leo Matiz”, México, 2009, que reúne imágenes inolvidables de la vida urbana y cultural de la capital mexicana en los años cuarenta captadas por el ojo extraordinario de Leo Matiz y un texto atractivo y rigurosamente investigado por el historiador de Arte Luis Martin Lozano— traza la trayectoria vital y estética del fotógrafo nacido en Aracataca, desde su incursión en el mundo de la fotografía periodística en México hasta su consagración como uno de los grandes fotógrafos del mundo.

Para Luis Martín Lozano, el trabajo gráfico de Matiz en México se destacó por el dominio de los recursos técnicos y el enfoque estético, “sin duda producto de su formación como dibujante y sobretodo como caricaturista; ya que la mirada analítica que exige la caricatura coadyuvó después a que en el enfoque del fotógrafo, el encuadre fuese más preciso”, señaló el autor.

La actividad cultural incesante de la Fundación, ha llevado a esta institución a realizar durante el 2010 uno de sus sueños artísticos más ambiciosos: la exhibición de la colección PARIS ÉTERNEL: FEUX DE LA LIBERTÉ, una exposición sobre la geometría abstracta promovida por la Fundación Leo Matiz, en colaboración con la Fundación SaludArte, y curada por Alejandra Matiz, que se inauguró el pasado 30 de noviembre en Ideobox Artspace de Miami, y muestra la que es probablemente la obra más célebre de Leo Matiz: treinta y un fotografías que fueron testigos de los fuegos pirotécnicos de la noche del 25 de agosto de 1944, para celebrar la liberación de París.

Según la Fundación Leo Matiz, su iniciativa es la de traer la obra de Leo Matiz a nuevas audiencias, empleando nuevas técnicas, acorde con las tendencias actuales del universo del arte. La sede principal de los archivos de Leo Matiz se encuentra en Bogotá, Colombia.

La obra de Leo Matiz ha sido incluida en las grandes colecciones visuales del Museum of Modern Art en Nueva York; Museo Nacional de Antropología de México; Museum of Latin American Art en Los Ángeles; Fondo de la Organización de Estados Americanos en Washington D. C.; Museo de la Fotografía en Bergamo (Italia), Museo Nacional de Colombia y la Maison Européenne de la Photographie en París.

La Fundación tiene en su poder más de un millón de negativos cuya organización no ha sido fácil y ha buscado la forma de preservar el trabajo de Matiz, a través de la labor de expertos, especialmente del papel -que hace cincuenta años estaba hecho en algodón y no plastificado como en la actualidad-. Cada vez que las fotos salen para ser expuestas en diversas galerías de Colombia y del mundo, es necesario saber montarlas en los marcos para evitar el paso de la acidez de la madera, así mismo es fundamental utilizar paspartús, cintas antiácidas y gomas reversibles para que la obra, con el paso del tiempo, no se vea afectada por los ácidos.

Ahora, la Fundación ha cumplido uno de los sueños de Matiz: crear un museo en su natal Aracata, población en la cual el municipio, como homenaje al fotógrafo, donó una casa –antigua sede del SENA- de 1.700 metros donde no solo se apreciarán las cámaras y los objetos pertenecientes a Matiz sino que también será un centro cultural apto para conciertos, danza y exposiciones de arte.

Así, con una extensa actividad, la Fundación ha cumplido con su objetivo de divulgar la obra del artista. Ahora, tiene el proyecto de crear sedes para la divulgación y preservación del legado visual de Leo Matiz en las ciudades de Nueva York, Ciudad de México y Miami.

Alejandra Matiz, el arte de preservar un legado

Hija del legendario fotógrafo Leo Matiz y restauradora de arte. Alejandra Matiz ha acercado las imágenes inolvidables de su parte a públicos de los cinco continentes. Ahora su tenacidad y visión la han llevado hasta New York en donde exhibirá en su condición de gestora cultural las fotografías del inolvidable reportero gráfico de Macondo en el Museo de Arte Moderno, MOMA, de la gran Manzana, en el Museo MARTIN GROPIUS BAU, y Galería Campagne Premiere en Berlín, Galería La Cometa en Bogotá y próximamente Fundación Juan March de Arte Español.

Vivía en el centro de Bogotá, su casa era una galería de arte de la propiedad de su padre Leo Matiz, la primera que hubo en Colombia, donde había expuesto sus primeros trabajos Fernando Botero. Alejandra Matiz recorría los espacios y observaba con atención las obras de los promisorios artistas de la década de 1950 y se desayunaba en compañía de la mascota de la familia, un tigre que comía con flakes.

Preservar un legado

En medio de sus largas jornadas de trabajo, Alejandra Matiz se ocupaba también de las gestiones pertinentes para sacar adelante el proyecto de la Fundación Leo Matiz, que habían planeado con su padre, aun antes de 1998, cuando se legalizó en Colombia, pues desde 1978 se dedicó a promover y divulgar el legado de Leo Matiz y a concretar las exposiciones que le permitieron al fotógrafo salir de su finca en Fusagasugá y regresar a las salas de arte, y también conseguir el patrocinio para editar en Italia, en 1992, el primer libro del artista en Europa.

Actualmente vive entre Colombia, México y Estados Unidos.